06 oct, 2017

Alfombras de verano: todo está en el material

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Alfombras de verano, realizadas con fibras naturales, la mejor opción para no renunciar a la calidez del hogar. Las alfombras de verano se realizan en materiales con un alto grado de transpiración dando sensación de frescor, para que no tengamos que renunciar a un toque decorativo que aporta confort a nuestra estancia.

¿Alfombras en verano? Por supuesto que sí. No hay porqué renunciar a la calidez y personalidad que aporta una alfombra en la época veraniega, como sinónimo de cordialidad y afectividad. El tacto con los pies de una alfombra hacen del salón, el dormitorio o la terraza un lugar mucho más acogedor.

¿Y no aporta también calor? Ni mucho menos!! Las alfombras de verano se realizan en materiales con un alto grado de transpiración dando sensación de frescor, para que no tengamos que renunciar a un toque decorativo que aporta confort a nuestra estancia.

En un post anterior te hablábamos de las alfombras de esparto, cuyo principal atractivo radica en que son hechas a mano, con tiempo y dedicación, siguiendo las técnicas de siempre, pero  se han ido adaptando a los nuevos tiempos, pudiéndose encontrar actualmente en una gran variedad de colores, formas y tamaños, lo que hace que cada alfombra sea única.

Hoy te vamos a hablar de otros materiales con los que trabajamos y que también son ideales para la elaboración de alfombras veraniegas.

Las fibras vegetales como el cáñamo, el yute o el sisal son esos materiales que transmiten frescura estival, siendo además muy fáciles de combinar. Visten el suelo con tonos naturales, lo que le aporta un aspecto fresco ayudando a regular la humedad ambiental ya que son transpirables, por lo que son ideales para todo el año pero sobre todo para el verano.

Y en el exterior, tanto en una zona de jardín como en una terraza adoquinada, una alfombra de verano o juego combinado cambian y de qué manera su aspecto original.

Para todo tipo de ambientes

Las alfombras de verano de fibras naturales encajan muy bien en ambientes rústicos, pero una de las mayores cualidades es su versatilidad, que hace que combinen fácilmente con otros tipos de decoraciones, desde las más clásicas hasta las modernistas. El proceso de trenzado, más o menos sofisticado, así como el teñido, ya sea con el color natural de la fibra o con tintes, hacen que encaje a la perfección en cada ambiente.

La personalización, una de las particularidades más apreciadas de las alfombras de verano

Las posibilidades de personalizar son tan amplias como los gustos del cliente, ya que se puede elegir la combinación de tintes a utilizar sobre las fibras vegetales, o directamente los colores de los materiales que se combinan. También el ribete con el que se protegen los bordes ofreces grandes posibilidades decorativas, ya que pueden combinarse diferentes materiales y distintos tonos. Buscar la combinación o el contraste de éstos con otros elementos decorativos como cortinas o mobiliario es otra de las posibilidades que ofrecen los múltiples diseños de las alfombras.

Cuidados particulares de las alfombras de verano de fibras vegetales

Las alfombras de verano fabricadas con fibras vegetales son muy resistentes pero el hecho de su composición y terminación con tintes hace que requieran unos cuidados de limpieza particulares, por ejemplo aspirarlas a menudo y evitar que los líquidos que se pudieran derramar sobre ellos penetren en las fibras, limpiándolas en su caso lo más rápido posible con un trapo de algodón blanco.

Teniendo en cuenta que no es recomendable mojarlas, las alfombras de fibras vegetales pueden limpiarse con una esponja húmeda tras el aspirado.

El sisal, el yute y el cáñamo materiales con tradición en las alfombras de verano

Estas fibras son ideales para la fabricación de alfombras de verano, dada su gran versatilidad estética y su practicidad; son muy resistentes, fáciles de limpiar y de coste muy asequible.

El sisal es la fibra vegetal más utilizada, y dada su resistencia y flexibilidad, es apta para zonas de mucho tránsito y para enmoquetar escaleras, con un tacto muy suave, ideal para mantener el contacto con el pie desnudo, como es habitual en estancias de verano.

Por su parte el yute es también muy suave y por eso resulta ideal para los dormitorios, ya que además no es tan apropiado para soportar mucho tránsito, propiedad que sí tiene el cáñamo que soporta muy bien el desgaste, por lo que se puede colocar en recibidores y salones.

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